Los diálogos
El realismo de las palabras.
Su último cuento, antes de aparecer muerto a degüello en su escritorio, trataba de dos paisanos borrachos que debatían en un comité acerca de su fidelidad al caudillo del partido. Esa vez, para reflejar mejor el habla pueblerina, los había dejado expresarse a sus anchas con sus propias palabras. La discusión, por efecto del vino, ganó en violencia hasta que aparecieron los facones y la muerte le puso un final al relato. Un relato inconcluso, porque en ese estado ya no distinguían el destinatario de sus tajos.


Muy interesante!!